CANTAR DE HELGI, EL HIJO DE HJÓRVARD

Helgakviða Hjörvarðssonar

Había un rey que se llamaba Hjórvard. Tenía cuatro esposas. La primera se llamaba Alfhild, y con ésta tenía un hijo que se llamaba Hedin; la segunda se llamaba Séreid, y con ésta tenía un hijo que se llamaba Htliniung; la tercera se llamaba Sínriod, y con ésta tenía un hijo que se llamaba Hymling. El rey Hjórvard había jurado que se casaría con la mujer más hermosa de que tuviera noticia. Supo que el rey Sváfnir tenía una hija bella como ninguna; Sigrlin se llamaba.

Idmund se llamaba su jarl. Atli, el hijo de éste, marchó a pedir a Sigrlin para el rey. Todo aquel invierno lo pasó con el rey Sváfnir. A Sigrlin la había criado un jarl de allí que se llamaba Fránmar1; la hija de éste se llamaba Álof. El jarl no quiso entregar a la novia, y Atli regresó entonces.
Atli, el hijo del jarl, estaba un día en un bosquecillo2, y sobre él arriba en las ramas estaba un pájaro que había oído afirmar a los hombres del rey Hjórvard que no había en el mundo esposas más bellas que las que éste tenía. El pájaro cantaba aquello, y Atli escuchó lo que decía. El pájaro dijo:

1 « ¿Tú viste a Sigrlin, la hija de Sváfnir,
la más bella niña en mundo feliz?
Aquí, sin embargo, en Glasislund3,
las esposas de Hjórvard por lindas pasan.»

Atli dijo:
2 « ¿A Atli querrás, oh pájaro sabio,
al hijo de Idmund, contar más cosas?»

El pájaro dijo:

«Querré si el budlungo4 en ofrenda me da
de la casa del rey lo que yo me escoja.»

Atli dijo:

a Hjórvard te escojas,
tampoco a sus hijos o esposas bellas,
esposa ninguna del gran budlungo.
¡Trato de amigos ambos hagamos! »

El pájaro dijo:

4 «Un templo querré, altares muchos,
vacas del rey, las de cuernos de oro5,
a cambio que Sigrlin duerma en sus brazos
y al príncipe ella gustosa acepte 6.»

Esto ocurrió antes de que Atli hiciera su viaje. Pero cuando regresó y el rey le preguntó qué noticias traía, él dijo:

5 «Sin provecho ninguno nos dimos pena;
fatigamos corceles en alta montaña,
debimos después vadear el Sémorn7;
la hija de Sváfnir negada nos fue,
la adornada de anillas, que tú pretendías.»

El rey mandó que se hiciese el viaje otra vez; ahora fue también él. Pero cuando llegaron a lo alto de la montaña vieron en Svavaland8 incendios y grandes polvaredas de caballos. Bajó el rey la montaña y entró en el país y acampó para hacer noche junto al río. Atli se quedó haciendo guardia, y atravesó aquel río. Vio una casa. Un gran pájaro estaba de vigilante sobre la casa y se había dormido. Atlí mató con su lanza a aquel pájaro y dentro de la casa encontró a Sigrlin, la hija del rey, y a Álof, la hija del jarl, y a las dos se las llevó consigo. Era el jarl Fránmar quien había tomado la apariencia de un águila y con su magia las había salvado del ejército enemigo.
Había un rey que se llamaba Hródmar y que también había pedido a Sigrlin. El había matado al rey de Svavaland, y había saqueado e incendiado el país.
El rey Hjórvard se casó con Sigrlin, y Atli con Álof.

Hjórvard y Sigrlin tuvieron un hijo grande de cuerpo y bien parecido. No hablaba; no se le había dado nombre. Estaba él en la loma9, cuando vio nueve valkirias a caballo, y una había entre ellas hermosa como ninguna. Esta le dijo:

6 «Tardarás, oh Helgi, en ganar anillas,
oh fiero manzano10 y los campos de Ródul11
-¡pronto el águila grazna!12– si siempre callas
aunque mucho sea, señor, tu valor»

Helgi dijo:

7 «Con el nombre de Helgi, ¿qué me darás,
reluciente muchacha, qué de regalo?13
Piénsalo antes que nada digas,
pues a ti solamente te quiero tener.»

La valkiria dijo:

8 «Espadas sé yo en Sigarsholm14;
son, menos cuatro, cinco decenas;
una entre todas hay la mejor,
mal pincho de guerra, que de oro se adorna.

9 En su puño la anilla15, maldad en su punta
y en medio el valor que a su dueño le presta;
de sangre en su hoja se pinta una sierpe,
en las guardas su cola enrolla un dragón16

Había un rey que se llamaba Eylimi; su hija era Svava. Esta era Valkiria, y cabalgaba por los aires y sobre el mar. Fue ella la que le dio su nombre a Helgi, y muchas veces lo asistió luego en las batallas.

Helgi dijo:

10 «No eres tú rey, oh Hjórvard, sabio,
oh punta de hueste17, aunque gloría tengas;
casas tú quemas de grandes hombres
que mal ninguno jamás te hicieron.

11 Hródmar, mientras, anillas goza
que tuvieron un día parientes nuestros;
a seguro su vida el príncipe18 ve,
de los muertos la herencia él se la goza.»

Hjórvard respondió que le daría a Helgi un ejército, si quería vengar a su abuelo materno. Helgi fue entonces por la espada que Svava le dijo. El y Atli se pusieron entonces en camino y mataron a Hródmar y realizaron muchas grandes proezas. Mató al gigante Hati19, que allá andaba por una montaña.

• • •

Helgi y Atli atracaron sus barcos en Hatafjord20. Atli se quedó haciendo guardia la primera mitad de la noche. Hrímgerd21, la hija de Ha ti, dijo:

12 « ¿Qué bravos son ésos en Hatafjord?
Escudos por tiendas tienen22.
Atrevidos venís, sin miedo os veo.
¿Quién es, decid, vuestro rey?»

Atli dijo:

13 «Helgi se llama, señor al que nunca
podrás dañar con tus mañas;
hierros defienden los barcos del príncipe,
ellos de brujas nos guardan23.

Hrímgerd dijo:

14 « ¿Y tú, mal bicho, cómo te llamas?
¿Cómo te dicen los hombres?
Te honra tu rey, pues puesto te tiene
en proa, la hermosa, del barco24

Atli dijo:

15 «Atli me llamo, tu fiero enemigo,
con rabia a las brujas odio;
la húmeda proa a menudo ocupé
viejas nocturnas25 matando.

16 ¿Y tú, come-muertos, cómo te llamas?
Nómbrame, ogresa, a tu padre.
¡Así nueve leguas en tierra te hundas
y un pino del pecho te nazca! »
Hrímgerd dijo:

16 «Hrímgerd me llamo, fue Hati mi padre,
gigante el peor que yo sé.
¡Muchas las mozas que él se robaba!
Mas Helgi después lo mató.»

Atli dijo:

18 «Los barcos del rey tú, bruja, paraste
apostada a la entrada del fiordo;
a Ran 26 sus guerreros darle querías,
¡La lanza a través lo impidió27»

Hrímgerd dijo:

19 « ¡Loco tú, Atli, te digo que sueñas!
Te aprietas ceja y pestaña28.
Mi madre los barcos del jefe paró:
yo hijos de Hjórvard29 ahogaba.

20 Anda y relincha, Atli castrado30:
¡Hrímgerd su cola levanta!31
Al trasero a ti se te fue el corazón,
aunque suenas a padre caballo.»

Atli dijo:

21 «El caballo que soy lo vas tú a ver
como baje yo a tierra;
triturada, Hrímgerd, te voy a dejar,
bien recogida esa cola.»

Hrímgerd dijo:

22 « ¡Baja, oh Atlí, si es que te atreves!
En el golfo de Varin luchemos;
te haré de costillas, guerrero, arreglo
como te atrape en mis garras.»

Atli dijo:

23 «No iré sin que antes los hombres despierten
y guardia le hagan al rey;
puedo pensarme que tú, mala bruja,
aquí bajo el barco salieras.»

Hrímgerd dijo:

24 «Despierta, oh Helgi, y págale a Hrímgerd;
la muerte le debes de Hati;
con ella una noche el príncipe duerma,
así se dará por pagada.»

Helgi dijo:

25 «Lodin32 te goce —a los hombres repugnas—,
el ogro que en Tólley habita,
el sabio gigante más malo del yermo.
¡Ese de esposo te cuadra! »

Hrímgerd dijo:

26 «Mejor, oh Helgi, a aquella querrías
que puerto esta noche os buscó33;
la enjoyada doncella gran fuerza tiene;
aquí vino ella del mar y ella amarró vuestra flota.
¡Su solo poder a mí me impide
matar a los hombres del rey! »

Helgi dijo:

27 «Escucha, Hrímgerd, mi pago tendrás
si al príncipe bien le respondes:
¿Una y no más los barcos salvó
o eran en número muchas?»

Hrímgerd dijo:

28 «Nueve tres veces, mas una a su frente,
la blanca mujer bajo el yelmo;
sus caballos brincaban, de sus crines caían
rocío en los valles profundos,
granizo en los altos bosques;
de ahí se sacan su cosecha los hombres.
¡Horrible me pareció todo aquello que vi! »

Helgi dijo:

29 « ¡Mira el levante!34 Helgi, oh Hrímgerd,
runas de Hel te grabó35.
Por tierra y por mar van salvos los barcos,
salvos los bravos del rey.»

Atli dijo:

30 « ¡Ya amaneció! Hasta el fin de tu vida,
Hrímgerd, retúvote Atli:
¡De señal para el puerto grotesca quedas,
ahí como piedra clavada! »

• • •

El rey Helgi era un gran guerrero. Fue a donde el rey Eylimi y le pidió a su hija Svava. Helgi y Svava se prestaron los juramentos y se tuvieron grandísimo amor. Svava se quedaba en casa con su padre mientras Helgi salía a luchar. Svava seguía siendo valkiría como antes.
Hedin vivía en casa de su padre, el rey Hjórvard de Noruega. La víspera de Jól,36 Hedin volvía del bosque solo a casa y se encontró con una bruja; iba ella montada sobre un lobo y llevaba serpientes como riendas37; le pidió a Hedin que la dejara ir con él. «No», dijo él. Ella dijo: «Pagarás esto cuando bebas y jures.»
Por la noche se echaron los juramentos: se sacó el puerco para el sacrificio, pusieron los hombres sus manos sobre él y luego bebieron pronunciando sus juramentos. Hedin echó el juramento de que haría suya a Svava, la hija de Eylimi, la muy amada de su hermano Helgi, y tanto se arrepintió de aquello, que se marchó para el sur del país por perdidos caminos, y se encontró con su hermano Helgi.

Helgi dijo:

31 « ¡Salud, oh Hedin! ¿Qué novedades
contarnos puedes, di, de Noruega?
¿Por qué del país huyendo saliste
y solo, señor, a vernos vienes?»

Hedin dijo:

32 «Torpe desgracia peor me ocurrió:
para mí me elegí a la hija de reyes,
jurado dejé que a tu esposa tendría.»

Helgi dijo:

33 « Libras de culpa! Verdad, oh Hedin,
hagamos los dos el gran juramento:
convocado a la isla38 me tiene un rey,
allá yo iré cuando pasen tres noches;
dudas tengo si vivo regrese.
¡Podríase entonces que así se cumpliera! »

Hedin dijo:

34 «Digno, oh Helgi, a Hedin lo dices
de tanta bondad, de regalos muchos:
¡Bien tú pudieras teñir tu espada
en vez de dar paz a un tu enemigo!39»

Esto dijo Helgi porque pensó que estaba marcado de muerte y que habían sido sus fylgias40 las que se le habían presentado a Hedin cuando éste vio a la mujer que montaba un lobo.
Había un rey que se llamaba Alf, hijo de Hródmar; él le había puesto campo41 a Helgi en Sigarsvéllir42 para tres noches más tarde. Entonces dijo Helgi:

35 «Montada en un lobo —oscuro estaba—
aquella mujer le ofreció compaña:
sabíalo ella que en Sigarsvéllir
el hijo de Sigrlin muerto sería.»

Allá tuvieron muy gran pelea, y Helgi recibió entonces una herida mortal.

36 Helgi a Sígar en busca mandó
de la hija, la sola, que Eylimi tenía
«Pronto en camino dile que se ponga
si al príncipe quiere encontrar con vida

Sígar dijo:

37 «Helgi aquí me mandó cabalgara
y hablase, Svava, contigo en persona:
Antes que al rey se le agote el aliento
verte desea el excelso nacido.»

Svava dijo:

38 ¿Qué fue de Helgi, del hijo de Hjörvard?
¡Dolor terrible ahora me llega!
Si el mar, lo atrapó o la espada lo hirió
Yo su castigo daré al culpable

Helgi dijo:
39 Aquí de mañana en Frekastéin43
el budlungo cayó el mejor bajo el sol;
toda la victoria será para Alf
aunque en esta ocasión, razón no ha sido

40 « ¡Salud, oh Svava! Reprime tu pena;
por última vez en el mundo nos vemos:
tiene el budlungo sangrantes heridas,
en mi pecho la espada tocó corazón.

Hedin dijo:

41 Escúchame, Svava – ¡muchacha, no llores!-,
atiende a mí ruego y haz como digo:
Para Hedin ahora prepara un lecho
y al joven príncipe dale tu amor.»

Svava dijo:

42 «Esto yo dije en mundo feliz
cuando anillas de oro Helgi me daba,
que nunca yo si muriera mi rey
le echaría mi brazo a otro sin fama.»

43 « ¡Bésame, Svava! Que no verás tú
que a Rógheim vaya ni a Rodulsfiol
sin que antes yo vengue al hijo de Hjórvard,
budlungo que fue el mejor bajo el sol.»
Helgi y Svava se cuenta que tuvieron una segunda vida.44

1 Reencarnados en Helgi el Matador de Húnding y Sigrun.
2 Era frecuente, y de ello dan constante testimonio las sagas islandesas, que los grandes señores confiaran la crianza de sus hijos a algún amigo o pariente suyo, por lo general de rango inferior.

3 Se va a contar ahora retrospectivamente cómo fue que el rey Hjórvard vino a saber de la hermosa Sigrlin.

4 El soto de Glásir (un árbol) (?)

5 budlungo: Hiórvard (cf. Cantar Primero de Helgi, nota 15).

5 De vacas de dorados Cuernos se habla también en El cantar de Trym, 23.

6 Parece forzoso deducir que Hjórvard. no admitió estas condiciones impuestas por Fránmar -pues no otro debía ser aquel pájaro- y que fue por esto por lo que su propuesta de matrimonio fue luego rechazada

7 Un río.

8 «La tierra de los suevos.»

9 Como simple pastor (cf. Los Dichos de Skírnir, nota 11). Al igual que Beowulf y otros muchos héroes germánicos, también el taciturno hijo de Hjórvard fue, pues, en sus primeros años un joven nada brillante y que poco prometía.

10 No es la primera vez que encontramos nombres de árboles para designar a un hombre.

11 Los campos de Ródul (el sol): las tierras, los dominios.

12 Como buen ejemplo a seguir se cita el del águila. Diligente, como lo es ella, debe ser el héroe y comenzar pronto a realizar sus hazañas.

13 Era costumbre que al ponerle a alguien nombre, o sobrenombre, también se le entregase algo como regalo. A esto se alude explícitamente en la Edda Menor, p. 165. Cf. También El Cuento de Rig, 45 y Cantar Primero de Helgi, 8.

14 «El islote de Sígar.»

15 Servía· esta anilla, que a menudo tenían en su pomo las espadas escandinavas, para hacer pasar por ella una correa con que se aseguraba el arma en la muñeca.

16 En términos parecidos se describe la espada «Estacón» en el Beowulf, vv. 1458-60.

17 En la antigua formación de combate germánica, la llamada “línea de puerco” el jefe ocupaba la punta de avanzada central “la jeta”

18 Hródmar.

19 «El que odia.»

20 «El fiordo de Hatt.»

21 «Gerd la de la escarcha.»

22 La tripulación de los barcos vikingos se resguardaba normalmente durante la noche bajo un toldo que se montaba abordo. Pertrechados y dispuestos a entrar en combate en cualquier momento, los guerreros de Helgi solo se cubren con escudos

23 Era idea corriente que el hierro protegía de malos espíritus.

24 Solía ocupar la proa, cuando no el propio jefe del barco alguno de sus más destacados guerreros.

25 Kveldriaur, literalmente «las cabalgadoras de la noche», las brujas.

26 Ran: señora del mar y personificación suya.

27 ¿Un lanzazo que atravesó a la bruja? ¿Una operación quizás, de carácter mágico para conjurar el peligro?

28 ¿Como persona que duerme o delira?

29 Nada sabemos de quién pueda ser este Hlódvard.

30 Cf. Cantar Primero de Helgi, 40.

31 CE. Los Dichos de Hárbard, nota 21.

32 «El peludo.»

33 Svava, la valkiria protectora de Helgi.

34 Por allí asoma ahora el sol, bajo cuya luz quedan petrificados tanto los enanos como los gigantes (cf. Los Dichos de Alvis, 35).

35 Grabarle a alguien las runas de Hel es causarle su muerte.

36 Tradicional fiesta pagana que se celebraba durante los días del solsticio de invierno. Con la introducción del cristianismo se asimiló a la Navidad. Esta se llama todavía hoy «Jul» o «Juletide » en Escandinavia.

37 De esta misma guisa se presentó la giganta Hyrrokkin en los funerales de Bálder (d. Edda Menor., p. 86).

38 Esto es, citado para un desafío. El ritual combate singular con que los escandinavos dirimían sus diferencias (el hólmganga, literalmente «ida a la isla») se celebraba en efecto sobre algún pequeño islote en medio de un río o próximo a la costa, bien a la vista de los espectadores. Colocados allí
sobre una piel O manto extendidos sobre el suelo, o bien en un espacio de similar extensión que se delimitaba con palos de avellano, los dos contendientes alternativamente se asestaban sus golpes con espadas cortas y los paraban con sus escudos de madera. No más de tres escudos sucesivos podía emplear cada uno de los combatientes. El desenlace era frecuentemente mortal.

39 Bedin admite que su hermano habría estado en su derecho si hubiera querido matarlo.

40 La creencia en las fylgias (fylgjor, «las acompañantes») está bien testimoniada en la abundante literatura de las sagas. La fylgia era una especie de espíritu tutelar que llevaba consigo cada hombre, pero que ocasionalmente, mientras él dormía, podía abandonarlo tomando entonces forma propia, generalmente la de algún animal. Caso típico en que esto sucedía era cuando el hombre, como feigr matrr, quedaba emplazado por su destino para una próxima muerte. Su fylgia podía entonces aparecérsele a algún otro y ofrecerle su compaña.

41 Hafdi von saldan, literalmente “le había avellanado el campo” Recuérdese que Helgui habia matado antes a Hródmar.

42 Los campos de Sígar

43 La roca del lobo

44 Reencarnados en Helgi el Matador de Húnding y Sigrun.