EL CANTAR DE ATLI- (Atlakvida)

1 Mensajero a Gúnnar Atli envió,
un jinete avezado; se llamaba Knéfrod;
a la casa de Giuki llegó y a la sala de Gúnnar,
a los bancos en torno al hogar,
a la rica cerveza.

2 En la estancia los hombres del rey
-reservados callaban –
vino bebieron; el furor de los hunos temían;
allá con voz destemplada Knéfrod habló,
el guerrero sureño -alto sitial ocupaba-:3 «Atli hasta aquí me mandó que viniera,
por el Myrkvid ignoto, en corcel muerde-freno,
a deciros, Gúnnar, que Atli en sus bancos
-los yelmos en torno al hogar-
a los dos os espera.4 Escudos os quiere él dar, las de fresno pulidas,
yelmos de rojo oro, numerosos hunos,
sudaderos en plata, camisas con tintes del sur,
pendones y puntas, caballos muerde-frenos.

5 El llano también os dará,
el amplio, de Gnitaheid ,
lanzas silbantes, proas ornadas,
grandes tesoros, el fuerte de Danp,
el bosque famoso que Myrkvid nombran.»

6 Volvió la cabeza Gúnnar y a Hogni dijo:
«¿Qué piensas, muchacho,
que ante esto hagamos?
No sé que haya oro en Gnitaheid
que tanto también no tengamos nosotros.

7 Siete salas tenemos de espadas llenas,
cada una de ellas con puño de oro;
caballo yo tengo el mejor, espada la más afilada,
arcos primor de los bancos, cotas de oro,
los yelmo s y escudos más claros,
de la sala traídos de Kiar .
i Yo solo más tengo que todos los hunos ! »

Hogni dijo:

8 « ¿ Qué piensas nos dice la niña
con la anilla que aquí nos mandó
y un pelo de lobo anudado?
¡Nos advierte, yo creo!
Atado en la roja anilla el pelo de lobo yo vi.
¡Lobuna jornada acudiendo haremos! »

9 No urgieron a Gúnnar parientes ni deudos,
consejeros ni amigos, ningún poderoso.

Gúnnar habló como un príncipe debe,.
glorioso en su sala, con ánimo fiero:

10 “¡Levántate, Fiórnir, y haz que en los bancos
copas de oro en manos de héroes rebosen!

11 ¡”Téngala el lobo la herencia niflunga,
los viejos grisáceos, si Gúnnar falta!
¡El colmillo la muerda del oso negruzco,
la jauría la goce, si no vuelve Gúnnar!»

12 Siguiendo a su rey, los hombres sin tacha
llorando a la puerta con él salieron;
el hijo de Hogni, el muchacho, habló:
“¡Venturosos lleguéis donde el ánimo os lleve! »

13 Por montañas prestos fueron los héroes,
por el Myrkvid ignoto, en corcel muerde-freno;
de los hunos la tierra tembló
yendo por ella los bravos,
forzaon por verdes llanos
a aquellos que temen la fusta.

14 Avisaron la tierra de Atli, sus valles profundos,
(los guerreros de Bikki en el alto reducto),
la mansión de los hombres del sur,
la adosada de bancos,
de escudos ceñidos, brillantes broqueles,
pendones y puntas. En aquella su sala Atli
vino bebía; fuera guardianes estaban,
gente de Gúnnar atentos,
que no le llegasen al rey
con lanzas silbantes a hacerle guerra.

15 La primera la hermana advirtió
que en la sala entraban
sus dos hermanos -ipoco allá ella bebía!-:

«Caíste en traición, oh Gúnnar.
¿Qué harás ahora, señor,
contra el. mal que te urdieron los hunos?
¡ Sal de la sala en seguida!

16 Mejor con tu cota, hermano, vinieras aquí
-los yelmos en torno al hogar-
a la casa de Atli
y silla montando en día radiante de sol
les hicieras llorar a sus nornas pálidas trabas,
que amarguras probaran
las mozas de escudo hunas,
y al nido de sierpes a él, a Atli, lo echaras.
¡A vosotros el nido de sierpes
ahora os aguarda!»

Gúnnar dijo:

17 «Tarde es ahora, hermana,
para reunir los niflungos;
a largo camino quedó,
en las rojas montañas del Rín,
mi escolta de hombres, guerreros sin tacha.»

18 Agarraron a Gúnnar, le echaron cadenas,
al señor de burgundios bien lo amarraron.

19 A siete dio muerte Hogni con su espada afilada
y al octavo lo echó al ardiente fuego.
¡Así de enemigos defiéndese un bravo,
del modo que Hogni . . .. . . . . .. . .. .. defendió!

20 Preguntaron al bravo, de godos señor,
si vivir quería a cambio del oro.

Gúnnar dijo:

21 “En mi mano que esté el corazón de Hogni,
sangrante arrancado del pecho del fiero,
del hijo de rey, por la daga afilada.»

22 Allá el corazón le sacaron a Hialli;
sangrante en la fuente llevósele a Gúnnar.

23 Así dijo Gúnnar, el rey de guerreros:
“El corazón tengo aquí de Hialli el cobarde,
en todo distinto al de Hogni el bravo,
que mucho en la fuente temblando está.
más todavía en su pecho temblaba!»

24 Hogni rió do vivo-ni un alarido él dio-
cuando vivo al árbol del yelmo
el corazón le sacaron;
sangrante en la fuente llevósele a Gúnnar.

25 Habló Gúnnar glorioso, el lancero niflungo:
“El corazón tengo aquí de Hogni el bravo,
en todo distinto al de Hialli el cobarde,
que poco en la fuente temblando está.
¡Menos aún en su pecho temblaba!

26 Como lejos de vista, Atli, estarás ,
así de mis joyas estás tú lejos.
¡Se yo solamente dónde se esconde
el tesoro niflungo! ¡No vive ya Hogni!

27 Dudas tenia viviendo los dos,
ninguna ya tengo viviendo yo solo.
¡Quédese el Rin la herencia niflunga,
el metal de los ases, discordia de hombres!
En sus aguas revueltas brillen las francas anillas
antes que en manos de hunos reluzca el oro!»

Atli dijo:

28«¡Adelante el carro, atado está el preso!»

29 Atli, señor poderoso, de ellos pariente,
ceñido de espinas de guerra 18
su Glaum con crines montó.
Gudrun….. … …. .. ………. de dioses,
reprimiendo sus lágrimas,
en la sala entró bulliciosa:

30 « ¡Así que a ti, oh Atli, te vaya
como a tanto que a Gúnnar juraste un día
por el sol del sur, la montaña de Sígtyr 20,
el corcel del lecho y la anilla de Ull! »

Al dueño de joyas luego, al señor del combate,
a morir lo llevó el bajel del bocado 21.

31 Vivo en la fosa los muchos guerreros
echaron al rey; revolviéndose en ella
serpientes había. Pero Gúnnar entonces
furioso el arpa tocó con su mano,
resonaron las cuerdas. ¡Así de enemigos
su oro preserva un bravo señor generoso!

32 A sus tierras Atli volvió en su caballo
hollador de la tierra, ya hecha la muerte;
estrépito hubo en la casa, apretura de jacas,
canto de armas de hombres;
regresaron del páramo.

33 Al encuentro de Atli Gudrun salió
ofreciéndole en justo tributo la copa dorada:
«Gozoso en tu sala acepta, señor, de Gudrun
los tiernos venados que muertos fueron.»

34 Resonaron las copas de Atli llenas de vino,
así que a la sala acudieron los hunos,
los fieros que entraban con largas barbas.

35 Presurosa traíales vino
la de fúlgida piel, la terrible,
y al rey obligada servía sus trozos de carne,
al de pálida jeta. Su infamia a Atli le dijo:

36 «De tus hijos ahora, oh donador de espadas,
los corazones sangrantes con miel comiste.
¡Digiere, valiente, la carne de hombres, cómela aquí con cerveza
y hazla correr por los bancos!

37 Ya a tus rodillas no más llamarás
a Erp y a Éitil, gozosos los dos de cerveza,
ni en medio del banco ya más los verás,
dadivosos de oro, engastando lanzas,
cortando crines, azotando caballos.»

38 Hubo en los bancos quejidos,
horrísono canto de hombres,
cubiertos de mantos lloraron los hunos,
sino Gudrun tan sólo
que nunca lloró a sus hermanos,
los recios cual osos, ni a sus hijos que ella,
inocentes y tiernos, a Atli le dio.

39 Oro sembró la blanca lo mismo que oca,
de rojas anillas colmó a los guerreros;
siguió su destino, el brillante metal repartió,
tesoro en la cámara ella ninguno dejó guardado.

40 Atli en descuido y borracho estaba,
estaba sin armas, fiado de Gudrun.
¡Juego mejor entre ellos tuvieron
cuando a menudo entre nobles
amantes los dos se abrazaban!

41 Con la lanza al lecho sangre le dio que bebiera,
ansiosa de muerte su mano; los perros soltó,
los echó por la puerta; entre llamas ardientes
despertó a los hombres:
¡ Así a sus hermanos vengó!

42 A todos al fuego en la sala los dio,
a los vueltos del Mýrkvid que a Gúnnar mataron;
antiguas las vigas cayeron, la cámara toda humeó,
la mansión de budlungos;
también las mozas de escudo
dentro su vida acabaron
quemadas en cálido fuego.

43 Contado ya queda ¡ Nunca señora,
mujer en su cota, así vengará a sus hermanos!
Muertes de reyes, de tres, declaró
antes que ella, la blanca, muriera.