EL LAMENTO DE GUDRUN-(Gudrúnarhvöt)

Gudrun se fue entonces al mar, después de haber matado a Atli, y se echó al mar queriendo acabar con su vida, pero no pudo hundirse. La corriente la llevó a través del fiordo a las tierras del rey Jónak. Este la tomó de esposa.
Sus hijos fueron Sorli, Erp y Hámdir. Allí se crió Svánhild, la hija de Sígurd. La dieron a Jormunrekk el poderoso. Con él estaba Bikki; éste dio el consejo de que Rándver, el hijo del rey, se casara con ella. Bikki se lo dijo al rey. El rey mandó ahorcar a Rándver y que Svánhild muriese pisoteada bajo patas de caballos. Pero cuando Gudrun supo esto, les dijo a sus hijos:

1 Cosas de espanto oí se dijeron,
escarnios salidos de hondo dolor,
cuando Gudrun terrible, con fieras palabras,
a sus hijos instó a pronto combate:

2 «¿Qué estáis esperando, que andáis dormidos?
¿ Cómo podéis tan felices hablar,
cuando Jormunrekk os mató a vuestra hermana
y, tierna de edad, la pisó con caballos,
los blancos y negros, en ancho camino,
los grises, llevados, corceles godos?

3 ¡No como Gúnnar vosotros sois
ni a Hogni tampoco os podéis comparar!
¡ Pensar deberíais en darle venganza
si el temple tuvierais que ellos tuvieron,
recio valor como reyes hunos ! »

4 Allá dijo Hámdir, el grande en valor:
«Ensalzaste tú menos los hechos de Hogni
el día que a Sígurd del sueño sacaron;
de rojo teñidas quedaron tus colchas,
las blancas y azules, con sangre del muerto.

5 Fue pena y dolor que dieras venganza
a tus dos hermanos matando a tus hijos;
le iríamos todos a Jormunrekk,
con ellos también, a vengar a la hermana.

6 ¡Sacad los tesoros de reyes de hunos!
¡Tengámosla ya la junta de espadas! »

7 Riendo en la alcoba Gudrun entró:
yelmos de reyes sacó de las arcas,
cotas holgadas; lo trajo a sus hijos;
animosos después sus caballos montaron.

8 Allá dijo Hámdir, el grande en valor:
«Nunca ya más volverá con su madre
el Niord de la lanza, el muerto entre godos,
antes que tú funeraria cerveza
por todos bebas, por tus hijos y Svánhild.»

9 Gudrun llorando, la hija de Giuki,
sentada a su puerta triste quedó
y allá con su cara de lágrimas llena
de muchas maneras sus penas dijo:

10 «Tuve tres fuegos, tres los hogares,
a casa de esposo, a tres, me llevaron;
en más que a ninguno a Sígurd tuve,
aquel que mataron mis propios hermanos.

11 Herida más mala jamás pudo haberla;
diéronme luego los nobles señores
suplicio mayor entregándome a Atli.

12 En secreto a mis hijos, los fieros, llamé;
no quedé yo de mis males vengada
antes que allá los dejé sin cabeza.

13 A la orilla me fui, con las nomas furiosa,
quise acabar mi amargo destino;
hundirme no pude, me alzaban las olas,
a tierra salí forzada a la vida.

14 Otra vez, la tercera, – ¡otra suerte quisiera!
en lecho dormí con rey poderoso;
hijos yo tuve herederos de casa,
herederos de casa nacidos de Jónak.

15 Rodeada de siervas Svánhild estaba,
aquella mi hija que más quería;
reluciente Svánhild estaba en mi sala
igual que glorioso un rayo de sol.

16 La adorné con oro y con mantos de púrpura
antes de darla al rey de los godos.
Aquella mi pena fue la peor
cuando patas de jacas a Svánhild mataron,
en fango pisando sus claros cabellos.

17 Mi amargura mayor cuando muerto en su lecho
mi Sígurd quedó, de victoria robado;
mi dolor más cruel cuando tersas serpientes,
reptándole adentro, a Gúnnar mataron;
mi más hondo pesar cuando ya el corazón
sacáronle vivo al rey animoso.

18 ¡Embrida, oh Sígurd, tu negro caballo!
¡ Encamínalo acá tu ligero corcel!
Ni hija ni nuera conmigo tengo
que a Gudrun le traiga preciosos regalos.

19 Recuerda, oh Sígurd, palabras que un día
allá en nuestro lecho los dos nos juramos,
que animoso del Hel me vendrías tú a ver
o que yo de la tierra a tu encuentro saldría.

20 ¡Alta apilad, señores, la pira!
¡Bajo el cielo se eleve con leña de roble!
¡Arda en el fuego el pecho doliente!
¡En él que se acaben congojas crueles!»

21 ¡A todo señor le mejore fortuna!
¡A toda mujer se le quite dolor,
que aquí se termina el recuento de penas!